El arte de la Terapia.- Lo que cura es la Persona

terapia

Es obvio que el trabajo de psicoterapia exige un alto grado de responsabilidad y compromiso. Uno no se prepara en cinco años, uno no se prepara con un doctorado, porque así solo ha adquirido conocimiento académicos, los cuales no son la curación.

La verdadera preparación es el camino, y el camino es la vida misma. No se puede estudiar para persona. No se estudia para dejar de tener conflictos y sufrimientos.

Hay que hacer un gran trabajo en lo personal. Pues lo central de un terapeuta es que tenga presencia y que sea congruente, que no resulte un fraude. Estando presente reconoce el camino que el otro va a comenzar como un guerrero de la vida. El terapeuta es como un viejo que ya recorrió el camino, y esa es una actitud que no se puede transmitir en palabras. La presencia misma son las arrugas que tiene, las heridas cuyas cicatrices son visibles para el paciente. La presencia da confianza y da la posibilidad de continuar, de saber que uno va bien.  

Porque al entrar en una psicoterapia profunda, la única curación que uno puede brindar es que uno ha reconocido el sufrimiento de uno mismo, el dolor en uno mismo y los ha trascendido. Entonces, está bien dominar una técnica, está bien haber realizado un aprendizaje intelectual y formativo, pero un buen terapeuta debe soltar los instrumentos, debe arriesgarse a soltar la técnica y a apoyarse en sí mismo.

La técnica no cura, quien cura es la persona.

(Guillermo Borja.- La Locura lo cura)

Síntomas de Paz Interior

paz

  • Capacidad para disfrutar del momento.
  • Pérdida de interés en juzgar a los demás.
  • Pérdida de interés en juzgarte a ti mism@.
  • Momentos desbordantes de valoración.
  • Pérdida de interés en interpretar las acciones de los demás.
  • Pérdida de interés en preocuparse por lo que quedó atrás o por lo que está por llegar.
  • Pérdida de interés en los conflictos.
  • Conexión con los otros y con la naturaleza.
  • Frecuentes e imparables ataques de risa.
  • Tendencia a dejar que las cosas fluyan sin más.
  • Tendencia a actuar con espontaneidad.
  • Amplia receptividad al amor de los demás.

Que pobres somos

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Una vez, un padre de una familia acaudalada llevo a su hijo a un viaje por el campo con el firme propósito de que viera cuán pobres eran las gentes del campo. Estuvieron por espacio de un día y una noche completa en una granja de una familia campesina muy humilde.

Al concluir el viaje y de regreso a casa el padre le pregunta a su hijo: “¿Que te pareció el viaje?”

“Fue fantástico Papá!” – dijo el hijo

“¿Viste que tan pobre puede ser la gente?” – preguntó el padre

“¡Oh, sí!” – dijo el hijo

“Y… ¿que aprendiste?”

El hijo contestó:

“Vi que nosotros tenemos un perro en casa, ellos tienen cuatro.” Nosotros tenemos una piscina con agua estancada que llega a la mitad del jardín… y ellos tienen un río sin fin, de agua cristalina, donde hay pececitos y otras bellezas. Que nosotros importamos lamparas del Oriente para alumbrar nuestro jardín…mientras que ellos se alumbran con la luna y las estrellas. Que nuestro patio llega hasta la pared de la casa del vecino, ellos tienen todo el horizonte de patio. Tenemos un pequeño pedazo de tierra para vivir y ellos tienen campos que van más allá de nuestra vista. Que nosotros compramos nuestra comida;…ellos, siembran y cosechan la de ellos. Nosotros cocinamos en estufa eléctrica…Ellos, todo lo que comen tiene ese glorioso sabor del fogón de leña. Para protegernos nosotros vivimos rodeados por un muro, con alarmas….Ellos viven con sus puertas abiertas, protegidos por la amistad de sus vecinos. Nosotros vivimos conectados al celular, a la computadora, al televisor… Ellos, en cambio, están “conectados” a la vida, al cielo, al sol, al agua, al verde del valle, a los animales, a sus siembras, a su familia.”

“Especialmente papá, vi que ellos tienen tiempo para conversar y convivir en familia. Tú y mamá tienen que trabajar todo el tiempo y casi nunca los veo y rara es la vez que conversan conmigo.”

El padre se quedó mudo… y su hijo agregó: “¡Gracias Papá por enseñarme lo pobres que somos!”

Paulho Coello

No dejemos que lo material acabe borrando lo importante…

 

Porosidad

Algo flowave-466259_640ta en la orilla del mar, sobre las aguas mansas. Me acerco y veo que es una piedra; una piedra de arenisca, porosa y redonda, de más de dos cuartas de larga. Hasta las piedras flotan en la luz de este mediodía. Hasta la piedra ha ahuecado su corazón, lo ha hecho poroso para librarse de su propio peso, y flotar, y purificarse. También la piedra desea ascender a la luz desde las olas: ser luz.

 Antonio Colinas (Tres Tratados de Armonía)

El espíritu de rebeldía o contra la autoridad que limita

Romper las ataduras del apego requiere cierto espíritu de rebeldía. Implica desarrollar una actitud de oposición  frente a las coacciones y los modchain-297842_640elos autoritarios que quieren influir sobre tu conducta, reprimiéndola o ‘encauzándola’. No obstante, tal como afirmaba Fromm, no toda autoridad es negativa. Existe una autoridad racional, respetada y admirada, que considera a los demás como iguales. Y también existe una autoridad irracional que se impone a la fuerza, que no es respetada y que fomenta la desigualdad. Los que han sido víctimas de una educación basada en la autoridad irracional (autoritarismo) suelen perder iniciativa y tienden a resignarse a su suerte. Les aterra ir contra la norma establecida y obviamente cualquier cambio que afecte la tradición. El culto a la autoridad restringe el espíritu aventurero.

Vuélvete más travieso, sublévate de tanto en tanto, especialmente cuando sientas que te aprietan demasiado las normas o los ‘no debes’ sin fundamento. Ser un insurgente de la propia existencia es mezclar de manera adecuada la desobediencia y la amabilidad: ‘Lo siento, no quiero o no me apetece’. ¿Lo dices alguna vez? No me refiero a ser un rebelde sin causa, sino a ser un defensor de tu esencia, así vaya en contra de la moda o la costumbre. A veces es importante salirse de la manada y no andar con la corriente, así te vean como un bicho raro. (…)

Tienes el derecho a disentir cuando creas que valga la pena hacerlo ¡ejércelo!

 El apego no prospera tan fácil en aquellas mentes inquietas que se oponen activamente al conformismo. Para hacerle frente a la dependencia hay que apuntar a ser interiormente libre y que no nos digan cómo pensar y sentir. ¿Qué puedes hacer? Desde hoy, sin excusas, sé tu mismo y no le rindas pleitesía a nada ni nadie. La gente apegada a las normas protestará por tu actitud, no les gustará verse confrontada. No es problema tuyo. El apego te hace mirar la vida por el ojo de una cerradura en vez de abrir la puerta de par en par; todo lo empequeñece y lo distorsiona

 Nada está escrito para siempre, nada es como parece ser y todo puede cambiar, incluso el miedo y la adicción que te manejan como títere. Vuélvete insoportable para las mentes rígidas.

 

Desapegarse sin anestesia (Walter Riso)

No dejo…

Nature_water1_01Me doy permiso para no dejar que entren en mi vida el tipo de personas que se pasan el tiempo haciendo una promoción de sí mismas. Repiten con insistencia cosas de este tipo: “Soy una persona simpática”, o “dinámica”, “empática”, “alegre”, “activa”, “generosa”, etc., etc.

En realidad están diciendo todo el rato: “yo”, “yo”, “yo”…, y resultan cargantes con ese exceso de ego a cuestas. Prefiero a las personas que hablan menos y se limitan a ser, que no es poco. Alguien que respire suave y confiadamente durante unos pocos minutos, vale más que alguien que lance un extenso discurso sobre sus cualidades y supuestas proezas.

Observa cómo respira alguien y sabrás lo que es.

Joaquín Argente (Me doy permiso para…)

La Prisión del Rencor

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Cuenta una historia que  dos jóvenes judios, Karl y Joseph, trabaron una intensa relación de amistad durante los tres años de terrible cautiverio que pasaron en un campo de concentración nazi.

Tras dieciseis años sin verse, quedaron un día para cenar. Karl se había casado, tenía dos hijas y trabajaba como ingeniero en una gran empresa. Hablaba con ternura de su familia y con pasión de su profesión. Joseph, por otra parte, había vivido practicamente como un ermitaño y hablaba de su empleo con desgana.

Al finalizar la cena, Joseph indignado, exclamó: “¿Cómo puedes vivir tan tranquilo después de la injusticia que sufrimos?¡, por más que pasen los años, cada día me acuerdo de lo que nos hicieron”. Tras una larga pausa, Karl le contestó: “Querido amigo, por supuesto que recuerdo los tres años que compartimos en aquél barracón, sin embargo, aunque ya han pasado dieciseis años desde que los dos fuimos liberados, me acabo de dar cuenta de que yo soy libre y tú sigues encerrado allí”.

No hay muros más altos que los que nos imponemos, ni  prisiones más dolorosas que las internas…

Observar mis miedos

Cuando comencé a observbaby-microscope-4132379ar simplemente mis miedos, empecé a ver que no eran monstruos sólidos e indivisibles que nunca podría vencer, sino una simple serie de pequeñas sensaciones e imágenes pasajeras que iban y venían en mi conciencia, con tanta rapidez que solo creaban la apariencia de ser algo sólido y entero (algo similar, según aprendí después, a la manera en que un torbellino de partículas subatómicas puede dar la impresión de ser un objeto sólido e indiviso). Y observando así mi miedo, empecé a pensar: ‘¡Uf!, esto es interesante. Este miedo no es tan grande ni tan intenso, a fin de cuentas. De hecho es bastante inofensivo. No es más que una serie de sensaciones transitorias que aparecen, permanecen por un segundo o dos, y luego simplemente desaparecen’.

LA ALEGRIA DE VIVIR

Yongey Mingyur Rinpoché

Iniciación

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En todo proceso de iniciación hay un momento en el que se toca fondo.

Es decir, el ciego y oscuro instinto del ser en todo y contra todo –las dificultades – conduce al estado más sobrio y hondo, a las mismas raíces del dolor.

Luego, surge como una luz cálida en nuestro interior que deshace cualquier sombra de pesar.

Entonces, el ánimo – ¡al fin! – parece discurrir como un río ancho y dulce, encauzado.

Es, sin más, el triunfo de la luz sobre la sombra.

 

Antonio Colinas
Tres Tratados de Armonía

 

La voluntad desmesurada de evitar algo

Tras esta actitud acecha un miedo exagerado a algo desagradable. Es propio de ella pensar que todo va bien si se evitan los inconvenientes. La situación sólo se vuelve verdaderamente crítica cuando el alejamiento de los inconvenientes conduce de por sí a situaciones todavía más desagradables. Finalmente, este estado se convierte en patológico cuando el miedo a un inconveniente saca a relucir síntomas psicosomáticos.

Veamos un ejemplo. Muchas personas no soportan ir de compras a unos grandes almacenes repletos de gente y torturarse para subir entre la aglomeración por las escaleras mecánicas. Resulta totalmente normal encontrar incómoda esta situación, como también es completamente sensato preferir ir de compras en los días menos frecuentados. Pero si alguna vez alguien estuviera realmente obligado a ir a unos grandes almacenes a hacer un recado en un momento de máxima afluencia y, por puro miedo, se olvidara del recado, podría tropezar en la escalera mecánica y quedarse de repente sin aire. Entonces, su actitud de evitar algo empieza a hacerse crítica y, en el futuro, cuando se halle en lugares de mucha concurrencia, la expectativa negativa y la agitación le provocarán angustia y sensación de malestar. Muy pronto, ya no podrá soportar entrar en autobuses, trenes, aviones, locales, cines, etc. Y se estará perfilando un cuadro claustrofóbico.

Esto significa, simple y llanamente, que hay que aceptar lo desagradable en cada momento, si realmente tiene sentido hacerlo, y dominarse para conseguirlo. La persona, en virtud de sus capacidades espirituales, no podrá hacerlo hasta que no se reafirme ante ella de forma creíble. Pero, desgraciadamente, la ‘excusa del no puedo’ es un sinónimo muy extendido para expresar la falta de voluntad o de autodisciplina. Estas son algunas de las excusas del no puedo que podemos escuchar cotidianamente:

budapest_hungary_statue_of_libert_on_mount_gellert_680Por las mañanas no puedo ser amable porque me levanto de mal humor

No puedo irme a dormir sin haberme bebido antes una cerveza

Hoy no puedo decir nada sensato porque tengo el biorritmo bajo

No puedo frenarme cuando me enfado, entonces pierdo los nervios

No puedo ser tierna con mi hija porque mi madre nunca me trató con cariño

En realidad, estas personas pueden hacer todo lo que dicen, pero se niegan a sí mismas la capacidad de realizarlo, cerrándose, así, todas las puertas abiertas y ejercitando el desamparo y el descontrol. Quien nunca acomete con valentía las situaciones desagradables para, así, dominarlas se va volviendo poco a poco incapaz de dominar todo aquello que le acarreará situaciones mucho más desagradables. Frankl (Viktor E.) formuló sabiamente este hecho con una frase: ‘Quien da su destino por sellado no está en disposición de vencerlo’

PAZ VITAL, PLENITUD Y PLACER DE VIVIR

ELISABETH LUKAS