El arte de la Terapia.- Lo que cura es la Persona

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Es obvio que el trabajo de psicoterapia exige un alto grado de responsabilidad y compromiso. Uno no se prepara en cinco años, uno no se prepara con un doctorado, porque así solo ha adquirido conocimiento académicos, los cuales no son la curación.

La verdadera preparación es el camino, y el camino es la vida misma. No se puede estudiar para persona. No se estudia para dejar de tener conflictos y sufrimientos.

Hay que hacer un gran trabajo en lo personal. Pues lo central de un terapeuta es que tenga presencia y que sea congruente, que no resulte un fraude. Estando presente reconoce el camino que el otro va a comenzar como un guerrero de la vida. El terapeuta es como un viejo que ya recorrió el camino, y esa es una actitud que no se puede transmitir en palabras. La presencia misma son las arrugas que tiene, las heridas cuyas cicatrices son visibles para el paciente. La presencia da confianza y da la posibilidad de continuar, de saber que uno va bien.  

Porque al entrar en una psicoterapia profunda, la única curación que uno puede brindar es que uno ha reconocido el sufrimiento de uno mismo, el dolor en uno mismo y los ha trascendido. Entonces, está bien dominar una técnica, está bien haber realizado un aprendizaje intelectual y formativo, pero un buen terapeuta debe soltar los instrumentos, debe arriesgarse a soltar la técnica y a apoyarse en sí mismo.

La técnica no cura, quien cura es la persona.

(Guillermo Borja.- La Locura lo cura)