El mundo

fueguitos 2

Un hombre del pueblo de Naguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto Cielo.

A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allí arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos. – El mundo es eso – reveló, “un montón de gente, un mar de fueguitos”.

Cada persona brilla con luz propia entre las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.

(Eduardo Galeano)