La voluntad desmesurada de evitar algo

Tras esta actitud acecha un miedo exagerado a algo desagradable. Es propio de ella pensar que todo va bien si se evitan los inconvenientes. La situación sólo se vuelve verdaderamente crítica cuando el alejamiento de los inconvenientes conduce de por sí a situaciones todavía más desagradables. Finalmente, este estado se convierte en patológico cuando el miedo a un inconveniente saca a relucir síntomas psicosomáticos.

Veamos un ejemplo. Muchas personas no soportan ir de compras a unos grandes almacenes repletos de gente y torturarse para subir entre la aglomeración por las escaleras mecánicas. Resulta totalmente normal encontrar incómoda esta situación, como también es completamente sensato preferir ir de compras en los días menos frecuentados. Pero si alguna vez alguien estuviera realmente obligado a ir a unos grandes almacenes a hacer un recado en un momento de máxima afluencia y, por puro miedo, se olvidara del recado, podría tropezar en la escalera mecánica y quedarse de repente sin aire. Entonces, su actitud de evitar algo empieza a hacerse crítica y, en el futuro, cuando se halle en lugares de mucha concurrencia, la expectativa negativa y la agitación le provocarán angustia y sensación de malestar. Muy pronto, ya no podrá soportar entrar en autobuses, trenes, aviones, locales, cines, etc. Y se estará perfilando un cuadro claustrofóbico.

Esto significa, simple y llanamente, que hay que aceptar lo desagradable en cada momento, si realmente tiene sentido hacerlo, y dominarse para conseguirlo. La persona, en virtud de sus capacidades espirituales, no podrá hacerlo hasta que no se reafirme ante ella de forma creíble. Pero, desgraciadamente, la ‘excusa del no puedo’ es un sinónimo muy extendido para expresar la falta de voluntad o de autodisciplina. Estas son algunas de las excusas del no puedo que podemos escuchar cotidianamente:

budapest_hungary_statue_of_libert_on_mount_gellert_680Por las mañanas no puedo ser amable porque me levanto de mal humor

No puedo irme a dormir sin haberme bebido antes una cerveza

Hoy no puedo decir nada sensato porque tengo el biorritmo bajo

No puedo frenarme cuando me enfado, entonces pierdo los nervios

No puedo ser tierna con mi hija porque mi madre nunca me trató con cariño

En realidad, estas personas pueden hacer todo lo que dicen, pero se niegan a sí mismas la capacidad de realizarlo, cerrándose, así, todas las puertas abiertas y ejercitando el desamparo y el descontrol. Quien nunca acomete con valentía las situaciones desagradables para, así, dominarlas se va volviendo poco a poco incapaz de dominar todo aquello que le acarreará situaciones mucho más desagradables. Frankl (Viktor E.) formuló sabiamente este hecho con una frase: ‘Quien da su destino por sellado no está en disposición de vencerlo’

PAZ VITAL, PLENITUD Y PLACER DE VIVIR

ELISABETH LUKAS