¿Que és Gestalt?

 

Terapia Gestalt

Según la Gestalt, el individuo se ha desarrollado  tratando de satisfacer lo que se espera de él (expectativas, deseos y mandatos de otros). Con ello, nos encontramos ante una maduración incompleta (la neurosis) que se gesta a través de las carencias vitales y las experiencias evitadas o negadas. Una persona sana se da cuenta de lo que se le ha transmitido a través  de prejuicios y conceptos adquiridos, y trata de acercarse a la verdad a través de los sentidos que le informan de lo que acontece en el momento presente (el aquí-ahora).

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La Gestalt, como terapia, forma parte de las denominadas Terapias Humanistas, y considera el estudio de la experiencia consciente como un área psicológica legítima y útil.

Va dirigida no solo a personas con problemas psíquicos, físicos o psicosomáticos, catalogados como patologías, sino también a personas con dificultades para enfrentarse a problemas existenciales tales como conflictos, rupturas, problemas sexuales, soledad, duelo, depresión, estrés, paro, etc. De una forma más amplia va dirigida también a toda persona que esté buscando una mayor expansión de su potencial para vivir mejor y de una manera más plena.

Como fundamento, desarrolla una perspectiva unificadora del ser humano, integrando todas sus dimensiones sensoriales, afectivas, intelectuales, sociales y espirituales, permitiendo así una experiencia global en la que se tiene en cuenta a la persona en todo su amplitud y poniendo énfasis en la toma de conciencia de lo experimentado en cada momento: el “aquí y ahora”.

Favorece un contacto verdadero con los demás, un ajuste creativo del organismo con el entorno, y la aprehensión de los mecanismos internos que nos empujan con frecuencia a conductas repetitivas y caducas. Pone de relieve nuestros procesos de bloqueo o de interrupción dentro del ciclo normal de la satisfacción de nuestras necesidades y desenmascara nuestras evitaciones, miedos e inhibiciones, así como nuestras ilusiones.

La Gestalt no aspira simplemente a explicar los orígenes de nuestros problemas sino a investigar los caminos hacia nuevas soluciones.

El trabajo terapéutico en Gestalt puede permitirnos atravesar los bloqueos, experimentar nuevas maneras de funcionar, calmar nuestros miedos, nuestras dudas y nuestro sufrimiento en la búsqueda constante de una armonía y una calidad de vida mejor, porque todos tenemos derecho a la felicidad.

En realidad ninguna terapia puede ahorrar las lágrimas y la angustia, pero tampoco es necesario “rumiar” los momentos difíciles del pasado. A veces, los pacientes en Gestalt se sorprenden al ver que pueden “trabajar” eventualmente las circunstancias de un suceso, de un contacto que ha salido bien, o analizar su bienestar y no verse obligados a abordar únicamente problemas o traumas. Repetir sin parar un periodo infeliz o traumatizante a menudo solo consigue reforzar el recuerdo; evocar muchas veces un duelo doloroso no basta para superarlo; reabrir la herida, una vez se haya limpiado, no facilita la cicatrización. Las primeras “curas” resultan a menudo dolorosas, pero los bálsamos calmantes, la ternura y el humor también forman parte de cualquier tratamiento: “Hay muchos caminos que conducen a la sabiduría” – dicen los Sufíes orientales – cuando busquéis, buscad en la alegría…”.

La Psicoterapia Gestalt busca la expansión del ser y por tanto en ella se vivencia, de igual modo, tanto el dolor como la alegría. Desde aquí, se pretende establecer un compromiso con la dignidad humana de la persona y el desarrollo pleno de ésta, caminando hacia la autorrealización, la toma de decisiones y la expansión creativa.

Este enfoque terapéutico nos acerca a una perspectiva de autodeterminación en un proceso interno de búsqueda y acercamiento a la experiencia, en el que la persona consigue hacerse cargo de sí misma y tomar las riendas de su vida.