Una Invitación a la Vida

En esta mundo en el que todo son prisas y competitividad, en el que cuesta arrancar una sonrisa amable del entorno y en el que nuestros niños y jóvenes pasan la mayor parte de su vida apresados por deberes académicos y actividades extraescolares que ni siquiera ellos eligen, es gratamente sorprendente encontrarse con un Profesor italiano cuyos deberes veraniegos consisten fundamentalmente en salir a la vida, conectar con lo que uno quiere de verdad y lanzarse a ello.

Una invitación hecha a sus alumnos de secundaria y que, probablemente, nos vendría muy bien seguir a todos.

Deberes para el verano que invitan a disfrutar de lo sencillo, de todo aquello que cada día está a nuestro alcance y que, sin embargo, tanto tiempo pasa en el olvido:

– Por la mañana, cuando vayas caminando por la playa, fíjate en el reflejo del sol en el agua, piensa en lo que más te guste en la vida y siéntete feliz.

– Intenta usar todos los nuevos términos aprendidos este año: cuantas más cosas digas, más cosas puedas imaginar y más cosas puedas pensar, más libre te sentirás.

Lee todo lo que puedas. Pero no porque tienes que hacerlo. Lee porque el verano inspira sueños y aventuras y leyendo te sentirás como las golondrinas al vuelo. Lee porque es la mejor forma de rebelión que tienes. (Si queréis una lectura sugerida, preguntadme).

–  Evita todas las cosas, situaciones y personas que te influyan negativamente. Busca las situaciones y la buena compañía de los amigos que te enriquezcan, que te entiendan y que te aprecien por lo que eres.

– Si te sientes triste o asustado, no te preocupes: el verano, como todas las cosas maravillosas, nos puede dar algún que otro problema. Intenta escribir un diario donde plasmes tus sentimientos (en septiembre, si te apetece, lo leemos juntos).

Baila. Quítate la vergüenza. En la pista de baile o en tu habitación. El verano es un festival y sería absurdo no formar parte de él.

– Al menos una vez en tu vida tienes que ver el amanecer de un nuevo día. Permanece en silencio y respira. Cierra los ojos y siéntete agradecido.

– Haz un montón de deporte.

– Si encuentras a una persona que te gusta mucho, díselo con total sinceridad. No importa si él/ella termina por no entenderte. Si no lo hace es que él/ella no iba a formar parte de tu destino. De lo contrario, el verano 2015 será la gran oportunidad para caminar juntos. (Si esto sale mal, vuelve al paso 8).

Recuerda los apuntes de nuestras clases.

– Sé alegre como el sol e indomable como el mar.

– No digas palabras malsonantes y sé siempre educado y amable.

– Si vas a ver películas, hazlo en versión original para mejorar tus habilidades lingüísticas y tu capacidad de soñar. No dejes que la película acabe con los créditos; re-vívela mientras dure el verano.

– Durante el día o en la noche, sueña en cómo puede y debe ser tu vida. Mientras dure el verano, reúne toda la fuerza que necesites para no renunciar a eso que quieres y haz todo lo posible para perseguir ese sueño.

– Sé bueno.

Gracias a Cesare Catà por ayudarnos a recordar que las cosas realmente importantes están al alcance de todos con solo alargar la mano.